Principios de vuelo personales

El siguiente artículo fue escrito por Andy Cindrich, Consultor Senior de Franklikn Covey. 

Mientras estoy sentado en este Boeing 737 para realizar un vuelo, me siento impactado (como me ocurre cada vez que me siento en un avión) de que algo tan grande y pesado pueda volar. Es asombroso que algo que pesa cerca de 300 toneladas pueda comenzar inmóvil sobre la pista, para luego ascender a cerca de 12.000 metros sobre la tierra. El avión soporta golpes de viento, la oposición de vientos de trompa y lo hace por más de 5 horas (en este caso) hasta descender suavemente sobre la pista al llegar a destino.

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Como ocurre con todo tipo de logros, movimiento, progreso, o proceso de sobreponerse a obstáculos o resistencia, este vuelo está gobernado por principios.

Los ingenieros que diseñan, desarrollan, construyen y vuelan aviones, comprenden y aplican muy bien su conocimiento de los principios que gobiernan el vuelo. Estos principios son: la gravedad, levante, empuje y resistencia.

Ocurre algo similar con nuestras vidas. Hay cuatro principios que gobiernan nuestros vuelos personales y organizacionales. Si realmente queremos movernos de donde estamos hacia donde queremos estar, debemos alinear estos principios reinantes de rendimiento humano: enfoque, apalancamiento, compromiso a través de medidas y responsabilidad.

(Imagen: Bean Neale. Unsplash)

 Enfoque

Imagine que está afuera, en el jardín, un día soleado de verano, sintiendo el calor del sol sobre su espalda. Ahora, imagine que concentra toda esa luz con una lupa. Ponga su mano debajo de la lupa, a la luz de ese pequeño haz. ¿Cómo se siente?

La cantidad de luz no cambió, lo que cambió fue el impacto logrado con un uso diferente de la energía ya existente.

Quienes alcanzan resultados extraordinarios tienen la capacidad de enfocar su atención y sus esfuerzos sobre unos pocos objetivos críticos que están alineados a una visión significativa del destino que desean alcanzar: quien quieren ser, lo que desean tener, lo que quieren hacer. Cuando nos alineamos con el principio del enfoque, tenemos que darnos cuenta que siempre habrán más cosas buenas o interesantes para hacer, que el tiempo y energía que tenemos disponible.  Corremos el riesgo de extender nuestra atención y esfuerzo a través de demasiados objetivos. Este último es el camino seguro hacia la mediocridad y los sueños que no se realizan.

Apalancamiento

Una palanca es un mecanismo simple que sirve como multiplicador de fuerza. Una vara rígida pivoteando sobre un fulcro bien colocado, nos permite mover objetos pesados (u objetivos bien cargados) con un esfuerzo menor.

La vida nos suministra una cantidad limitada de tiempo todos los días para hacer las cosas que nos importan. Actuar consistentemente sobre las cosas que nos mueven desde donde estamos hacia donde queremos estar, nos provee un apalancamiento personal muy fuerte. Este apalancamiento de nuestra vida requiere del comportamiento adecuado (la palanca) y la consistencia y calidad (el fulcro) para que las cosas se muevan en la dirección correcta.

Por ejemplo, el apalancamiento para perder peso no es tener una membresía a un club. Tampoco es ir al gimnasio tres veces por semana, aunque para muchos de nosotros parece ser la fórmula mágica. La mejor palanca es contar calorías ingresadas vs. calorías quemadas.

Un buen apalancamiento para nuestro equipo sería lograr que cada integrante del equipo  pueda ver que están logrando avances sobre sus metas a través de tableros organizacionales que los propios miembros crearon y actualizan semanalmente. (Imagen: Mira Bozhko. Unsplash)

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Compromiso a través de la medición/datos

La esencia del compromiso, es movernos de las excusas y simplemente cumplir, al compromiso que genera innovación y desarrollo.

Los más altos niveles de compromiso llegan cuando quienes están “ganando” su desafío personal pueden medir sus avances, ver cómo vienen sobrellevando sus desafíos. Igual que un equipo olímpico que da vuelta un partido adverso para ganar, podemos sobreponernos a la adversidad momentánea y todas las prioridades que compiten por nuestra atención al hacer un seguimiento de nuestro rendimiento y actividades que predicen nuestro éxito.

Los datos actúan como una luz que nos permite “ver” nuestro nivel de suceso. Nos permite realizar ajustes a nuestro rendimiento e innovar para mejorar.  Medir importa. Si no medimos, nunca sabremos lo que nos queda por hacer, o si ya alcanzamos nuestras metas personales o profesionales. (Imagen: Matthew Gerrard. Unsplash)

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Responsabilidad

La gente que nos rodea, nuestra familia, compañeros de trabajo, amistades, están contando con que nosotros rindamos lo máximo en cada uno de esos roles que cumplimos. Nuestra noción de responsabilidad es la que saca lo mejor de cada uno de nosotros. En una vida compleja, es fácil que las cosas o personas que más nos importan – sin querer – cedan ante la presión de las urgencias menores.

Joe Dumar, un jugador de basketball legendario de la NBA decía: “En los buenos equipos, los técnicos responsabilizan a los jugadores. En los grandes equipos, los jugadores se sienten responsables ante los demás jugadores.” Hay una fuerza enorme en la responsabilidad entre pares. Cuando sabemos que gente que nos importa en nuestras vidas está contando con que cumplamos con nuestros cometidos, entra en juego nuestra integridad y nos ayuda a priorizar aquellas actividades que son críticas para nosotros. Sentirnos responsables ante un superior muchas veces lleva a “cumplir”. Pero elegir un par nuestro – familia, amigos, compañeros de trabajo -, para que nos ayude a lograr nuestras metas, asegura mayores niveles de compromiso y logros.

Conclusión

Los principios gobiernan toda forma de logro y progreso. La primera ley de movimiento de Newton dice que un cuerpo (objeto, equipo, organización o persona) continúa en reposo o en movimiento uniforme (mediocridad o incluso rendimientos pobres) hasta que es sujeto a una fuerza. Esa “fuerza” en nuestras vidas personales es el tiempo, pensamientos y actividades dedicados al movimiento hacia adelante.

La segunda ley del movimiento de Newton indica que la tasa de cambio del momento de un cuerpo es directamente proporcional a la fuerza aplicada. Así como los principios de gravedad, elevación, empuje y arrastre regulan la altitud, la velocidad y la distancia de vuelo, los principios gobiernan el movimiento hacia nuestros destinos personales y profesionales más importantes.

Si bien la intención de mejorar es un punto de partida importante, para aumentar la fuerza real aplicada a nuestros objetivos laborales y de vida, debemos actuar en nuestras prioridades críticas, encontrar el apalancamiento que produce el mayor movimiento con el menor esfuerzo, involucrarnos plenamente con la ayuda de la medición y crear un ritmo regular de responsabilizarnos hacia las personas que se preocupan más por nosotros y nuestras mejoras.

El progreso significativo en cualquier cosa que importe requiere disciplina, lo que puede ser un desafío, ¡pero el viaje y el destino valdrán la pena!

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